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De Nuestros Sacerdotes
Padre Roberto Juárez
Mendoza, Argentina

Mi nombre es el P. Roberto Juárez y soy sacerdote diocesano de Mendoza Argentina, ya cumplí 22 años de mi Ordenación Sacerdotal y el próximo mes de junio van a ser 13 años de que viví mi FDS original.
Mi ministerio pastoral lo vivo principalmente como vicecapellán de la cárcel de Mendoza; especialmente en la atención de los encarcelados jóvenes adultos (de 18 a 21 años). También soy capellán de un colegio católico: San José de las hermanas Dominicas y el sábado por la tarde y el domingo ayudo la Parroquia Asunción de la Virgen ya que es la comunidad que motivada por su párroco P. Ricardo Quercetti (a quien me une una amistad) me da techo y cobijo.
En EMM junto con el matrimonio de Susy y Juanqui Murgo presto servicio en el Área Nacional de Post-Encuentro.
En mi caminar con el Sacramento del matrimonio también soy miembro de un Equipo de Nuestra Señora (ENS) y no quiero olvidar que a fin de servir a CRISTO en los moribundos y enfermos que tengo dos guardias al mes en el Servicio Sacerdotal Nocturno.
Hasta aquí mi presentación y ya debe ser suficiente.
Respecto a ¿qué ha significado para mí esta vivencia?, lo voy a decir a través de una carta de amor dirigida a toda la Sección 14 que en estos 20 días ha sido mi esposa-Iglesia. Para nombrarte voy a apropiarme del titulo que el Apóstol Juan te da al comenzar esta carta con un versículo de la Escritura. “Levántate, vete a la ciudad grande y predica”, Jonás 1, 2.
El Presbítero, a la Señora Elegida y a sus hijos.
Te estoy haciendo esta carta de amor en el 70+70 del FDS de San Diego Sur; el último que doy en la Sección 14 y con el horizonte del regreso a Argentina.
Son muchos los sentimientos que experimento en mi corazón, muy fuertes y por momentos contradictorios:
No quería venir…… y ahora no me quiero ir; cuando empecé el viaje esperaba que pasara el tiempo lo más rápido para volver a mi servicio y ministerio en Mendoza y ahora, ya próximo a la partida quisiera alargar las horas……
Vine más movido por respeto y obediencia a lo que se me mostraba como el querer y voluntad de DIOS, y regreso llevando en mí la herida del amor.
Si, en tan pocos días he llegado a amarte y enamorarme de vos con pasión. ¿Cómo ha sucedido? No lo se. O ¿es que algún enamorado puede explicarlo?
Los primeros días me decía: ¡Que locura he hecho!; como me he venido tan lejos y tan solo para compartir unos FDS, y justo en este tiempo de gracia que es la Cuaresma, y me veía a mi mismo insensato y cayendo en el error que suelo cometer de tomar compromisos importantes de forma apresurada y sin sopesarlo y madurarlo.
Pero….. ya desde el comienzo me fuiste ganando el corazón; y como dice un Santo: “Quien es dueño del corazón es dueño de toda la persona”.
Si, me enamoraste a través de la atención y el amor recibido de tus hijos; como en verdad me hacían sentir su cariño con gestos, palabras….. acogiéndome en sus casas, compartiendo conmigo su vida, participando de sus celebraciones y oraciones,….. también compartiendo penas y alegrías, frustraciones y esperanzas…..
Mi Señora Elegida, lo que conmovió mis entrañas fue el percibir a tus hijos en soledad, angustia, enfermedad, en fin, como lo dice El Evangelio respecto a la multitud que buscaba a Jesús: “Estaban cansados y abatidos como ovejas que no tienen pastor”.
El verte en la “gran ciudad” y en un ritmo de vida vertiginoso que deja de lado al débil, enfermo o necesitado trajo a mi corazón fuertes sentimientos de angustia, tristeza, impotencia y a mis ojos en algunas noches abundantes lagrimas.
Y el compartir los FDS fueron momentos importantes de gracia. He quedado perplejo por la entrega generosa de tantos matrimonios que sacrifican su descanso; su tiempo para estar con sus hijos o familiares y amigos; que dan su dinero (hay quienes como la viuda del Evangelio en esto comparten lo que tienen para vivir ellos y su familia).
El servicio de amor de tantos matrimonios me “ha tocado” hondamente; y ha sido una gracia importante a fin de renovar mi Sacramento del Orden….. GRACIAS.
Mi Señora Elegida; por ahí creo que estoy en pleno “romance” con vos y te veo bella y resplandeciente…. Y sin duda que es así, y pienso que de vivir aquí caeríamos en la desilusión de conocernos en nuestras miserias, lados obscuros y contradictorios que los tenemos….. Sin duda que así sería….. pero tengo que decirte que a pesar de ello me siento vibrar en amor por vos…. y es que en mis luchas aún de sacerdote había quedado desnudo y con las heridas expuestas ante amigos, confesores, sicólogos…… pero no ante vos….. y tuve que venir hasta aquí para que en mi compartir de “arriesgarse a confiar….” quedara desnudo, expuesto y mostrando mis heridas; y “no tuve vergüenza”, ni me sentí humillado ni visto con curiosidad o malicia….. sino que me contuviste y me diste tu amor y comprensión; a través de los ojos llorosos que me transmitían “compasión” en el mas genuino sentido de la palabra: “sufrir con.” En el abrazo fuerte con su mensaje: “no estás solo: estamos contigo”.
En fin, en el silencio respetuoso y contenedor que nos tiene las respuestas- muchas cosas en la vida, las más importantes NO la tienen- pero tienen la “presencia sustentante”.
Me has amado en mi desnudez y eso ya me ha ligado a vos para siempre. Podré en adelante hacerlo en mi tierra o en cualquier parte del mundo pero fuiste vos la primera que me contemplaste y me poseíste; y la que me va a dar fuerza para no temer hacerlo cuando sea necesario. Es tanto el bien recibido; tan grande la sanación que me has dado que no alcanzarían los años que me quedan de vida para agradecértelo y amarte.
La distancia no existe para quienes vive en “comunión y fundadas en CRISTO; si, y además quiero que sepas que te llevo en mi propia “carne” en mi corazón y entrañas.
En las cartas que escribía San Policarpo, (Obispo y mártir) decía a las Iglesias: “Que DIOS Nuestro Señor, me conceda vivir siempre en presencia de ustedes”. Y es el sentimiento más fuerte y el mayor deseo que experimento ahora: “Vivir siempre en tu presencia”, esto no podrá realizarse ahora, pero la invitación de tener que movernos en el tiempo y el espacio; esto se realizará cuando accedamos al Reino que DIOS ha preparado para todos aquellos que viven el amor “como CRISTO” y es entonces en esa fiesta eterna del amor- que es lo que no acabará jamás- en que éste, mi deseo se hará realidad.
La espera parece larga pero no lo es tanto; a medida que voy caminando en este peregrinar toman más fuerza y realidad la afirmación de Pablo: “Pasa rápido la figura de este mundo”.
Mi Señora Elegida, mientras tanto continuaré luchando, esforzándome cada día en ser fiel y vivir en plenitud mi entrega en donde El Padre me lo indique. Si, desde todo mi ser (mente, corazón y entrañas) tomando la decisión de amarte, y poniéndote como testigo le digo a ese DIOS- AMOR: “Por todo lo que ha sido, GRACIAS: A todo lo que ha de ser SI”.
Y para finalizar no puedo dejar de mencionar a la mujer que amo más que a todas: La Siempre Virgen María, Madre del Verdadero DIOS por quien se vive.
Llegaste a mí con todos tus hijos que ahora son míos.
Esta carta va dirigida a toda esta Sección 14, y en forma especial a quienes me recibieron, me dieron hospedaje, compartimos platicas, dimos FDS, y no solo a los matrimonios sino también a sus familias, a las comunidades y grupos que pude conocer y participar en sus celebraciones y oraciones: de los enfermos que he encontrado en fin de todas las personas que DIOS me ha regalado encontrar. De todos ellos mucho he recibido- sobre todo AMOR-.
Señora Elegida, está terminando este FDS y debo concluir esta carta; siento un nudo en la garganta ante la inminente separación. También ganas de llorar…… aunque sin lágrimas de gozo, del gozo de haberte encontrado ya que me hiciste encontrar a mi mismo como Varón consagrado y sacerdote de CRISTO para Su Iglesia; esa Iglesia que como madre fecunda abarca el mundo entero.
Dice la escritura: “Las aguas torrenciales no pueden apagar el amor ni ahogarlo, el amor ese más fuerte que la muerte”.
No te dejo, ya no puedo dejarte en CRISTO; te encontraré cada mañana en la Eucaristía, en la oración de Intercesión o en la presencia de María…. Allí te encontraré, Señora Elegida.
De corazón a corazón
Tuyo….
Roberto Presbítero
Gracias Padre Roberto Juárez del Encuentro Matrimonial de Mendoza, Argentina de parte de todos los lectores de eMatrimony.org y en especial de la Sección 14. GRACIAS por este regalo.
Marco ♥ Irma Saldaña,
3/24/2005
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