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De Nuestros Sacerdotes
Nuestro FDS No Fue Un
Sueño
Por el Arzobispo
Francis Dunn, quien fue Moderador Episcopal del EMM
(Tomado de la revista
Matrimonio del Otoño de 1987)
Cuando
estoy en un grupo de parejas encontradas y uno de ellos tiene que
escribir una charla para una reunión de otras parejas encontradas,
sacerdotes o hermanas, alguien siempre les dice, “ simplemente
comparte tu historia”! Creo que aquí es donde quiero comenzar. Me
gustaría compartir mi historia con ustedes….la historia de cómo hice
mi FDS, y como eventualmente llegué ha ser su representante ante los
Obispos Americanos.
En Agosto de 1977, un amigo
sacerdote en la a Diócesis de Dubuque, Iowa, había justamente
regresado de dar su primer FDS como miembro de un equipo. San Luis
había mandado una señal preocupante de que el FDS estaba listo para
efectuarse y a su máxima capacidad, pero sin sacerdote en el equipo.
Mi amigo aun estaba poniendo los últimos toques a las charlas que
acababa de escribir, tomo el avión a San Luis y completo el equipo.
Regreso lleno de entusiasmo por el programa. Yo fui el primero a
quien el recluto! No fue difícil decir que si porque por 15 años
antes de ser sacerdote había sido el director de Vida en Familia de
la arquidiócesis, y había visto la constante desintegración de los
compromisos de las parejas católicas. Estaba buscando un movimiento
que fuera capaz de hacer algo positivo y dramático por parejas
casadas. El sacerdote me convenció de que había algo muy poderoso en
este programa que era relativamente nuevo.
El siguiente viernes, fui a
Dixon, Illinois a hacer mi FDS, y desde entonces nunca he sido el
mismo. Vi a parejas que habían pasado a través de los estados de
Romance, Desilusión y Jubilo, y vi su matrimonios revivir otra vez
en un lapso de 44 horas. Vi su amor renacer y después los vi renovar
su cercanía con sus hijos. Me di cuenta durante esos tres días de
algo que el Papa Juan Pablo II había dicho en 1983 cuando exclamo,
“Pongo mucha de mi fe para el futuro en el Encuentro Matrimonial.”
Después de ese FDS fui
llamado a celebrar la liturgia de clausura en varias convenciones.
En esas convenciones conocí parejas que eran modelos de intimidad
como pareja y con sus hijos; parejas cuyo entusiasmo por servir en
sus parroquias era asombroso. Era un secreto demasiado importante
para guardarlo solo para mi mismo, así que comencé a decírselo a los
obispos en nuestras reuniones. Quizás demasiado, porque un día
escuche a un obispo decir, “Aquí viene el Obispo Dunn. Será mejor
que nos vayamos; va a comenzar a hablar del Encuentro Matrimonial
otra vez.” De cualquier forman, este hecho, debe de haber llegado a
los oídos de los lideres nacionales, porque me pidieron ser
representante para el movimiento, y sin pensarlo, lo acepte.
De modo que esa es mi
historia. Ustedes y yo hemos tenido la misma experiencia.
Compartimos un FDS en el que llegamos a estar mas cerca de nuestra
esposa y del Señor que nunca antes en nuestra vida. Lo que
experimentamos en nuestro FDS no fue un sueño, ni fue simplemente un
encuentro romántico. Fue la realidad. Ustedes parejas alrededor del
mundo son testigos de esa realidad; el uno con el otro, con sus
hijos, y en amor y servicio a sus parroquias y diócesis.
En Julio maneje de Cedar
Rapids Iowa, a Dekalb Illinois para asistir a una reunión de
sección. Pude estar ahí y compartir con parejas, sacerdotes y
hermanas el viernes por la noche y el sábado por la mañana. Luego
maneje a Chicago donde tome el avión para Boston, en donde pude
compartir con ellos su reunión de sección durante el sábado por la
tarde y el domingo. Algunas parejas me comentaron que estaban
sorprendidas de que yo hubiera escogido tal apresurado itinerario y
preguntaban que porque lo había hecho. Les dije que había venido por
la misma razón que ellos lo habían hecho. En verdad, venia como una
representante oficial de los obispos. Vine también porque quería
revivir la magia del FDS que hice hace 9 años. Quería revivir la luz
y esplendor de Dulcinea. Ciertamente me sucedió en esas reuniones.
Espero haya sucedido en todos ustedes.
Queridas pareja, nuestra
Iglesia los necesita. Ustedes enseñan como relacionarse, nos enseñan
como sacrificarse, nos enseñan como amar. Con sus vidas de servicio
responden al llamado de la Iglesia. Continúen invitándose uno al
otro a servir en sus parroquias y sus diócesis. Sean persistentes en
sus esfuerzos por traer mas parejas a un liderazgo activo dentro de
nuestra Iglesia. Fortalézcanlos en sus comunidades y envíenlos a
enseñar a la gente que son buenos, que Dios los ama, que amar es una
decisión, que Dios tiene un plan en sus vidas, que el matrimonio es
un camino de gozo en lugar de ser una carga, y que el servicio a
otros trae frutos en sus propias vidas, lo mismo que en la vida de
otros.
A través de su amor llegan a
ser servidores del evangelio y proclamadores de las buena nueva.
Ustedes irradian de una manera sencilla y natural una fe en valores
que va mas allá de los actuales valores del mundo, y esperan algo
que no se ve, y que antes de su FDS ni siquiera se les había
ocurrido! Llegara el día en que en la Iglesia los que los ven les
preguntaran, “Porque están entre nosotros?” tendrán su respuesta:
“Están para cambiar el mundo – a través de la Iglesia - con su
amor.”
Dios los bendiga. Estoy muy
orgulloso de ser uno de ustedes.
Arzobispo Francis Dunn
Gracias a Juan
©
Martha Guerrero,
pareja de Finanzas de la Sección 17 por su aportación en la
traducción de este reportaje.
JUANYMARTHA@peoplepc.com
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10/11/2005
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